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Fotografía de talla en madera y de cuadro pintado por un artista amigo

Fragmento de la entrevista de Juan Gimeno a Miguel Ángel Barrigó, amigo personal de Enrique Marchesini. 1-4-2006

“Marchesini en su casa tenía una especie de living donde esperaban los pacientes; pero después estaba el verdadero living de la casa, a un costado, a donde no entraba el público, y ahí él tenía una talla en madera con su cara, que creo que la debe tener todavía su sobrino Sueldo. El asunto es así: esa talla estaba entre otros tantos regalos de centros médicos, de embajadas, de todos lados. También recuerdo que tenía un cuadro que le había hecho el maestro Vidal, que era su amigo.

Pero volviendo a la talla en madera, yo siempre había creído que alguien había tallado su cara, porque es la misma cara de él. Y un día le digo a mi mamá: ‘¿vio qué bien está Marchesini en esa talla?’. Y me dice: ‘No, no lo tallaron a propósito’, y entonces me cuenta la historia. Resulta que cuando Enrique empieza a trabajar en esto hacía cualquier cosa y no cobraba. Y en eso viene el dueño del hotel Edén de La Falda , un alemán, y le trae a la mujer que se sentía muy enferma y los médicos querían operarla. Y Marchesini le dice: ‘No, que no la operen, su señora está sana. Haga una cosa, salga a pasear con su mujer, hagan un viaje y que se olvide de lo que tiene’. Lo hizo y así fue. Entonces este hombre en agradecimiento, como Enrique no le quería cobrar, le mandaba canastas con frutas y verduras, yo era muy chiquito pero me acuerdo. Y también lo invitaba a ir al hotel, y él cada tanto iba.

Y un día, mientras Enrique paseaba por los jardines del hotel, en sentido contrario viene una chica alemana, preciosa. Y cuando lo ve, se lo queda mirando y le dice: ‘Yo a usted lo conozco, pero no de acá sino de Alemania’. ‘Perdón señorita –le dice Marchesini– pero no puede ser, yo nunca salí del país’. ‘Es que usted se me presentaba en sueños, o alguien igual a usted –le dice la alemana–, y como yo sé tallar hice su cara en madera. Cuando llegue de vuelta a Alemania se la mando de regalo, para que vea que no le miento’. Y esa es la talla que tenía en su living, y la historia es cierta, se lo aseguro yo”.

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